Gustavo Orellana
— Por José Manuel Castro
Oriundo de Siguatepeque hace casi 90 años, que los cumpliría en diciembre, se trasladó a la capital, yo lo conocí por su participación en el inicio de mi vida cristiana, en el cursillo número 88 que se realizó del 6 al 9 de agosto de 1992, en la Porciúncula, Támara FM, Tavo como lo llamábamos, rectoró mi cursillo, acompañado de buenos Dirigentes viejos y nuevos en aquel entonces, como Roberto Avilés, Emilio Aguirre, José Luis Borjas, José Antonio Paz, Oscar Valiente, Agustín Avelar, Guillermo Osorio, Raúl Velásquez etc., quienes con su testimonio de palabra, obraron en mi vida grandes cosas.

De todo lo que proclamó en mi cursillo de palabra, lo comprobé en la corta parte de su vida que compartí con él. Gran Dirigente que llevó la voz de Cristo, a donde fue llamado por éste, incluso fuera de nuestras fronteras, ya formándose, que lo hizo, predicado con su vida, ya fortaleciéndose en los diferentes eventos nacionales, regionales o mundiales. Dios, nos regaló la oportunidad de caminar con un Dirigente cristiano, que nos mostró que sí se puede, y que como dice el Apóstol San Juan fue testigo fiel
«Este no es un ensayo, sino una aproximación de lo que yo fui testigo de palabra y de obra de la vida de Gustavo Orellana Flores durante mas de veintiocho años.”
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