Nuestro Amor a las Sagradas Escrituras
— Por Jorge Iván Maradiaga
En la década de los setenta asistíamos a un grupo juvenil de la Parroquia Inmaculada Concepción de Comayaguela. En cierta ocasión, Fray Nery Aguirre, sacerdote guatemalteco, me dijo que leyera la Primera Carta a los Corintios 13, 1-13 “aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo estruendoso”…
Puedo decir, que desde esa época hasta el presente, esta Palabra de la Biblia marcó mi inicio en la lectura y meditación de la sagrada escritura.
La auto formación es indispensable; pero en la lectura de la Palabra de Dios es necesario la guía de personas aptas y capaces de transmitir sus conocimientos a los que desean conocer y sobre todo encarnar o vivir al estilo de Jesús.
En nuestro caminar han sido muchas las personas, sacerdotes y religiosas que nos han ayudado a conocer más las sagradas escrituras y nuestra formación humana y cristiana.
Nunca podré olvidar las formaciones recibidas de los sacerdotes: German Domingo Salvador, Juan Francisco Torres Aguilera y Pablo Hernández, así como de Sor Laurette. Nuestro reconocimiento también a fray Félix Mansueto y al P. German González.
El Movimiento de Cursillos de Cristiandad también nos ha enseñado e inducido hacia la lectura constante de la Palabra de Dios, situación que se facilita como consecuencia de nuestra participación constante en la Eucaristía, actualmente alternando de manera presencial y virtual. En el MCC recordamos a los sacerdotes Aureliano Santaolaya y José Casal, quienes también nos ayudaron en nuestro camino de conversión.
Las revistas ID Y ENSEÑAD, PAN DE LA PALABRA y MISERICORDIA DIA A DIA, son entre algunas, buenos auxiliares para la lectura, reflexión y meditación de la Palabra de Dios.
Estimo que muchos de ustedes tienen su versículo o versículos predilectos de la Biblia, en lo personal tengo varios; pero al que hago constantemente referencia es la siguiente: “Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá, porque quien pide recibe, quien busca encuentra, a quien llama se le abrirá”. (Mateo 7, 7-8). Ante nuestras necesidades espirituales y materiales, aún y contra toda esperanza recurramos a nuestro Padre celestial y démosle pistas al milagro.
De Colores…
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