Padre Santos Pablo Vásquez Ávila: Siete años de un sí fecundo

En este aniversario sacerdotal, la familia del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Arquidiócesis de Tegucigalpa se llena de gozo y gratitud por la vida y vocación del Padre Santos Pablo Vásquez Ávila, quien celebra siete años de entrega al Señor como sacerdote.


🕊️ Un sí joven, pero lleno de frutos

A pesar de su corta trayectoria en años, el ministerio del Padre Santos ha sido profundamente fecundo y transformador. Desde su ordenación, ha asumido con alegría el acompañamiento espiritual de muchos fieles, y de forma especial, ha sido una bendición para el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, donde ha servido con celo apostólico y amor por las almas.

Su cercanía, sencillez y profundidad espiritual lo han convertido en un guía confiable para cursillistas de todas las edades. Con humildad, ha compartido rollos llenos de contenido y vida, ha confesado con paciencia, ha celebrado con devoción, y ha acompañado procesos de conversión auténticos en quienes han pasado por Casa de Pedro.


💒 Siete años de fidelidad al llamado

Celebrar un aniversario sacerdotal es siempre una ocasión para dar gloria a Dios. Estos siete años de sacerdocio del Padre Santos Pablo han sido testimonio del poder de un sí generoso y disponible. Él ha dicho “sí” cada día: en el altar, en la confesión, en la escucha, en el servicio, en el silencio y en la entrega.

Muchos de nosotros hemos visto cómo Dios actúa a través de él, especialmente en los Cursillos, donde su presencia ha sido un signo concreto del amor de Cristo Buen Pastor.


🙏 Gracias, Padre Santos, por tu entrega

Hoy, desde lo más profundo del corazón de la comunidad cursillista, te decimos:
¡Gracias por tu sacerdocio!
Gracias por cada palabra, cada gesto, cada oración y cada sacrificio ofrecido por el Reino.
Gracias por caminar con nosotros en el «Cuarto Día», recordándonos que la santidad es posible y que Dios siempre nos llama a más.


“El sacerdote es un hombre que vive en medio del mundo, pero con el corazón clavado en el cielo.”
San Juan María Vianney