La fortaleza de la Misión es la comunión y la riqueza de la comunión es la Misión

Ultreya Arquidiocesana – Charla magistral de Monseñor José Vicente Nácher Tatay

Tegucigalpa, Honduras — Octubre de 2025.
En el marco del 61º aniversario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Honduras, la comunidad de la Arquidiocesis de Tegucigalpa celebró con gran alegría una nueva Ultreya arquidiocesana, en la que los cursillistas se reencontraron para orar, compartir y fortalecer su compromiso evangelizador.

En esta ocasión, la charla magistral estuvo a cargo de Monseñor José Vicente Nácher Tatay, Arzobispo de Tegucigalpa, quien impartió una profunda reflexión titulada “La fortaleza de la misión es la comunión y la riqueza de la comunión es la misión”.

Una vida entregada a la misión

Monseñor Nácher Tatay nació en Valencia, España, el 10 de abril de 1964, y pertenece a la Congregación de los Misioneros Claretianos. Llegó a Honduras hace más de 25 años, donde ha servido fielmente en distintas comunidades, especialmente en San Pedro Sula y posteriormente como Vicario General de la Arquidiócesis de Tegucigalpa.

El 8 de febrero de 2023, el Papa Francisco lo nombró Arzobispo Metropolitano de Tegucigalpa, y fue consagrado el 25 de marzo del mismo año en la Catedral Metropolitana. Su lema episcopal, “In caritate et humilitate” (En la caridad y la humildad), refleja su estilo pastoral cercano, fraterno y profundamente misionero.

En este mes de octubre, Monseñor Nácher también celebra su aniversario sacerdotal, acontecimiento que coincide providencialmente con el aniversario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, fundado en Honduras gracias al impulso visionario de Monseñor Héctor Enrique Santos, quien hace 61 años trajo esta obra evangelizadora a la Arquidiócesis de Tegucigalpa.


La misión y las misiones: un mismo Espíritu

Durante su reflexión, Monseñor Nácher invitó a los presentes a mirar la misión no como un conjunto de tareas dispersas, sino como una única misión nacida del corazón mismo de Dios.

“La primera misión —recordó— es la del Padre que envía al Hijo en el Espíritu Santo. Toda misión auténtica brota de esa comunión divina y nos incorpora a la misión de Jesucristo.”

Explicó que todas las misiones particulares dentro de la Iglesia —como Cursillos de Cristiandad, los movimientos apostólicos, las parroquias o comunidades— son expresiones diversas de una misma luz:

“Los diversos carismas son como colores de un mismo arco iris. Ninguno posee por sí solo la totalidad de la luz, pero juntos forman la claridad de Dios que ilumina al mundo.”

Subrayó también que la misión auténtica no nace de iniciativas personales, sino del envío de la Iglesia, que es quien nos impulsa y sostiene en nombre de Cristo: “Si no somos enviados en nombre de la Iglesia, ¿a quién anunciamos? No vamos en nombre propio, sino en nombre del Señor que nos llama y nos envía.”


La comunión: fuerza y fruto de la misión

Con un tono cercano y fraterno, Monseñor Nácher destacó que la comunión es la fuerza que sostiene toda misión, y que a la vez la misión enriquece la comunión.

“La fortaleza de la misión es la comunión, y la riqueza de la comunión es la misión”, repitió, invitando a los cursillistas a vivir esta doble dimensión en su caminar cristiano.

Recordó que cuando la Iglesia camina unida, Cristo camina en medio de su pueblo: “Cuando vamos juntos, el Señor va con nosotros. Él va delante para guiarnos, a nuestro lado para acompañarnos y detrás para animarnos.”


Una mirada hacia la gran misión nacional

En la parte final de su mensaje, Monseñor compartió su entusiasmo por la preparación de la Santa Misión Nacional 2026, recordando el llamado que surgió desde la Conferencia de Aparecida a una “gran misión continental” para renovar la fe en cada diócesis y comunidad del continente.

“En cada barrio, en cada comunidad, se anunciará el Evangelio. Será una concreción viva de la misión de la Iglesia en el tiempo y el espacio”, expresó.


La Ultreya concluyó con un ambiente de alegría y esperanza. Los cursillistas, fortalecidos en la comunión eclesial, renovaron su compromiso de seguir siendo “fermento de evangelización en los ambientes”, llevando la luz de Cristo a todos los rincones de la sociedad.

“La fortaleza de la misión es la comunión y la riqueza de la comunión es la misión.”
Monseñor José Vicente Nácher Tatay