La Alegría de ser padres en la iglesia e hijos de San José
Carta de Colores:
– Por Rolando Rodríguez
Queridas Hermanas y Hermanos Cursillistas:
Celebramos el día del padre al tiempo que concluimos el año Santo dedicado a San José custodio del redentor.
“El ejemplo de san José es una fuerte invitación para todos nosotros a realizar con fidelidad, sencillez y modestia la tarea que la Providencia nos ha asignado. Pienso, ante todo, en los padres y en las madres de familia, y ruego para que aprecien siempre la belleza de una vida sencilla y laboriosa, cultivando con solicitud la relación conyugal y cumpliendo con entusiasmo la grande y difícil misión educativa.” Benedicto XVI, 2006.
Al Pertenecer a la tribu de Judá José unió a Jesus a su descendencia Davídica, de modo que, cumpliendo las promesas sobre el Mesías, el Hijo de la Virgen María puede llamarse verdaderamente «hijo de David». Nosotros que descubrimos en un cursillo de cristiandad que somos hijos de Dios, hermanos de Jesus y Templos vivos del Espíritu Santo y por tanto, hemos tomado consciencia de ser miembros de esta familia y descendencia espiritual, no solo nos hemos tomado en serio el bautismo, además hemos incorporado con ilusión a los de nuestra casa a Cristo Jesús y los podemos llamar también “hijos de Dios”.
En su condición de humilde carpintero, su disposición a cumplir la voluntad de Dios o su imagen de hombre justo aprendemos de San José lo que también hemos visto y oído en cursillos de cristiandad con el testimonio recibido de grandes hermanos y compañeros de viaje en la fe. Hoy quiero referirme al testimonio de mi hermano Raniel Padilla (QDDG) del cursillo #105 de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, cuya transformación y maduración cristiana después de aquella experiencia vivida del 1 al 4 de junio del 2000 fue para mí un eficaz ejemplo de cómo la gracia de Dios actúa en un hombre que desea hacer su voluntad y que a ejemplo de San José se puso en camino y peregrinó en esta tierra siendo signo del amor paterno de Dios entre los suyos, que reconstruyó cristianamente junto a su esposa una bella familia, que a pesar de su partida a la casa del padre, los suyos siguen siendo testigos del amor y la misericordia de Dios en sus ambientes, esa es la estirpe cristiana de la que somos participes gracia a la gran noticia que se anuncia en Cursillos de Cristiandad.
En mi experiencia personal y por estar abierto plenamente a la vida por decisión consensuada con mi esposa, hemos procreado siete hijas e hijos que forman nuestra familia en la tierra, sin embargo, tenemos algunos en el cielo a quienes Dios quiso llevar antes de nacer.
Muchos al fijar su mirada en una familia numerosa inmediatamente piensan en los bienes materiales y los retos económicos que supone esta elección. En la iglesia y en la escuela de San José he aprendido a ser optimista, trabajador y obediente a la voluntad de Dios. La valentía creativa y la confianza deben acallar el miedo a los cambios e incertidumbres de la vida, mi esperanza tiene como lema las palabras de San Pablo a los Romanos “sabemos que todo contribuye al bien de quienes aman a Dios”, “aún lo que llamamos mal”, apostillo San Agustín. Así sea en la abundancia o en la escases “nada puede separarnos del amor de Dios” y este amor abundante Dios el que he podido experimentar a través de esta familia bella que ha sido puesta bajo mi custodia.
Hoy, quiero dirigirme con gratitud a los hermanos cursillistas que ejercen con amor este regalo de la providencia de Dios que es la paternidad, gracias por su testimonio de buenos padres, porque a través de su vida de colores “en gracia de Dios” me han enseñado a través de su gran ejemplo a intentar ser un buen padre, pues la medida de su ejemplo es alta todavía para mí.
Les invito a que sigan disfrutando de su familia, como yo disfruto de la mía y de este gran regalo de paternidad que Dios me ha obsequiado.
Feliz día del padre hermanos cursillistas.
¡¡¡De Colores!!!
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