Perfeccionando la Oración: Un Camino de Amor y Encuentro con Dios

En una reciente transmisión de Radio Católica La Voz de Suyapa, el hermano Jacobo Miguel Hernández Sikaffy, miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad desde el Cursillo No. 5 de Danlí (febrero de 1988), compartió una profunda reflexión titulada “Perfeccionando la Oración”.
El programa «Semillas del Evangelio», conducido por Dayanara Torres, Luz María Lagos y Francisco Bertrand, quienes moderaron un diálogo lleno de enseñanza y espiritualidad para todos los fieles.

El hermano Jacobo compartió su experiencia personal de más de treinta años caminando con el Señor, explicando cómo la oración puede crecer y perfeccionarse cuando se vive con humildad, disciplina espiritual y apertura al Espíritu Santo.


La Oración como un Diálogo Vivo con Dios

Después de muchos años de peregrinar en el camino del Señor, Jacobo Hernández reconoce que todo lo que ha recibido ha sido gracia de Dios. Desde esa gratitud nace su deseo de compartir algunas reflexiones sencillas sobre la oración.

Para él, la oración es un diálogo directo con Dios, y como todo diálogo importante, merece hacerse con amor, respeto y orden.

Dios es perfecto —explica— y por ello nos invita también a buscar la mayor perfección posible en nuestra relación con Él. Esto implica aprender a corregir errores comunes que muchas veces cometemos al orar.

Entre estos errores menciona:

  • Mezclar distintos tipos de oración sin orden.
  • Pasar de la alabanza a la petición y luego volver atrás.
  • No iniciar la oración invocando al Espíritu Santo.
  • Usar expresiones individuales cuando se ora en comunidad.

La oración, por tanto, debe ser consciente, ordenada y profunda.


Un Orden Sencillo para Orar Mejor

Jacobo propone una estructura sencilla que puede ayudar a vivir mejor el momento de oración:

  1. Signarse o santiguarse
  2. Invocar al Espíritu Santo
  3. Alabar a Dios
  4. Pedir perdón
  5. Presentar nuestras peticiones
  6. Interceder por los demás
  7. Dar gracias

Este orden ayuda a que la oración no se convierta en una lista de peticiones, sino en una experiencia completa de encuentro con Dios.

Especialmente cuando estamos ante Jesús Sacramentado, recomienda comenzar con una expresión de adoración:

“Infinitamente sea alabado, mi Jesús Sacramentado”.


La Oración en Comunidad

Cuando oramos en grupo, recuerda Jacobo, debemos hacerlo como una comunidad orante.

Por eso es importante utilizar el plural:

  • “Te pedimos”
  • “Te damos gracias”
  • “Te alabamos”

Esto refleja que la oración no es solo personal, sino también comunitaria, como lo vive el Movimiento de Cursillos de Cristiandad.


La Señal de la Cruz: Identidad del Cristiano

Un punto que Jacobo destaca con fuerza es la importancia de hacer correctamente la señal de la cruz.

La cruz es la insignia del cristiano, porque en ella Cristo nos redimió. Sin embargo, muchas veces se hace de manera apresurada o sin devoción.

Explica que existen tres formas tradicionales:

Santiguarse

  • Frente
  • Pecho
  • Hombro izquierdo
  • Hombro derecho

Signarse

  • Cruz en la frente
  • Cruz en los labios
  • Cruz en el pecho

Persignarse

  • Signarse y luego santiguarse.

Estos gestos no son simples movimientos, sino actos de fe y reverencia.


Evitar la Confusión en la Santísima Trinidad

Otro error frecuente es confundir las personas de la Trinidad.

Jacobo explica que normalmente la oración se dirige al Padre, y se presenta en el nombre de Jesús, en unidad con el Espíritu Santo.

Las tres personas divinas son un solo Dios, pero cada una debe mencionarse correctamente.


La Importancia de Orar Bien las Oraciones Tradicionales

El hermano Jacobo también invita a cuidar la forma en que rezamos oraciones tradicionales como:

  • El Gloria
  • El Ave María
  • El Rosario
  • La Salve
  • El Credo

A menudo, por costumbre o rapidez, agregamos palabras que no pertenecen al texto original o pronunciamos las oraciones demasiado rápido.

Por ejemplo, en el Ave María recomienda respetar las pausas:

“Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”.

La pausa ayuda a comprender mejor el sentido de la oración.


La Santa Misa: La Oración Más Completa

Para Jacobo, la Santa Eucaristía es la oración más completa del cristiano.

Por eso invita a vivirla con respeto y recogimiento:

  • Llegar temprano
  • Prepararse en oración
  • Participar cantando y respondiendo
  • Evitar distracciones
  • Guardar silencio y reverencia

La misa no es solo estar presente físicamente, sino participar con mente, corazón y alma.


El Don de la Piedad: Un Hábito Diario de Oración

Uno de los testimonios más hermosos que comparte Jacobo es su rutina diaria de oración, que él prefiere llamar “hábito de piedad”.

La diferencia es importante:

  • Rutina: hacer algo por obligación.
  • Hábito: hacerlo porque nace del corazón.

Su día comienza ofreciendo el día a Dios, rezando el Rosario y visitando al Santísimo Sacramento.

Durante ese encuentro:

  • Alaba a Dios
  • Pide perdón
  • Presenta sus necesidades
  • Intercede por los demás
  • Guarda momentos de silencio interior

Uno de los momentos más importantes para él es decir:

“Habla Señor, que tu siervo escucha”.

Ese silencio permite percibir las inspiraciones de Dios.


Orar También por los Demás

Una parte fundamental de su oración es interceder por otros:

  • El Papa
  • Los sacerdotes
  • La Iglesia
  • Las autoridades
  • Su familia
  • Sus hermanos cursillistas
  • El mundo entero

La oración cristiana no se limita a nuestras necesidades, sino que se abre al amor por los demás.


Cerrar el Día con Dios

Al finalizar el día, Jacobo recomienda hacer un examen de conciencia, pedir perdón por las faltas y agradecer las bendiciones recibidas.

Así, cada jornada comienza y termina en presencia del Señor.


Una Invitación para Todos

El testimonio de Jacobo Hernández no pretende ser un modelo perfecto, sino una invitación humilde a profundizar nuestra vida de oración.

Dios sigue llamándonos a crecer en nuestra relación con Él.

Cuando aprendemos a orar mejor, nuestra vida cambia, nuestra fe madura y nuestro corazón se abre más plenamente a la gracia.

Porque como dice el Movimiento de Cursillos de Cristiandad:

 

“Cristo cuenta contigo…”.