Martha Belinda Núñez recibe homenaje y es nombrada Madre Cursillista 2026
Entre aplausos, cantos y muestras de cariño, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Arquidiócesis de Tegucigalpa eligió a Martha Belinda Núñez como Madre Cursillista 2026, durante una especial Ultreya celebrada en la Parroquia San Martín de Porres de esta capital.
Una Ultreya llena de fe y tradición
El salón parroquial lució finamente decorado este lunes para albergar una de las celebraciones más esperadas y tradicionales del Movimiento de Cursillos de Cristiandad: la elección de la Madre Cursillista 2026.
La jornada inició con la Invocación al Espíritu Santo y el infaltable canto “De Colores”, que llenó de alegría y espiritualidad el ambiente entre los asistentes que semanalmente participan en la Ultreya.
Posteriormente, el hermano Emilio Aguirre ofreció un emotivo mensaje dedicado a las madres cursillistas.
“Esta Ultreya de hoy no es una Ultreya cualquiera, ya que celebramos el Día de la Madre Cursillista. La madre es el amor de Cristo en una persona”, expresó.
La emoción marcó el anuncio de la nueva Madre Cursillista
Uno de los momentos más especiales de la noche llegó con el anuncio oficial de la Madre Cursillista 2026. Al mencionar el nombre de Martha Belinda Núñez, la emoción se hizo sentir de inmediato y los asistentes respondieron con una cálida ovación.
Mientras sonaban los aplausos, por la entrada principal del salón aparecieron hijos, nietos, hermanas y sobrinos de la recién electa, protagonizando un conmovedor instante familiar que llenó de alegría a todos los presentes.
La nueva Madre Cursillista recibió la banda de manos de Gladys Gómez, Madre Cursillista 2025, en un acto cargado de fraternidad y simbolismo.
Un reconocimiento especial y convivencia fraterna
Como parte de la celebración, los miembros del Secretariado Arquidiocesano entregaron a Martha Belinda Núñez un regalo especial: una imagen de la Virgen de Suyapa, símbolo de fe y protección para la familia cursillista.
La actividad continuó con rifas de obsequios especiales y un ambiente de convivencia fraterna que fortaleció los lazos entre los integrantes del movimiento.
Para cerrar esta bonita jornada, los asistentes compartieron deliciosos platillos típicos de la cocina mexicana, en una noche marcada por la alegría, la fe y el reconocimiento al amor de las madres dentro del caminar cristiano.
“Donde hay un cursillista, hay un corazón dispuesto a llevar a Cristo a los demás.”













Deja un comentario