¡Nada está lejos de Dios!

Santa Mónica

Tras diecisiete años intensos de oración llena de fé y esperanza Santa Mónica hace esta afirmación, la cual nos descubre como el corazón de una madre es puerta abierta que conduce a la conversión y al encuentro del hijo de Dios.

La perseverancia en la oración de una madre es la que aviva la hoguera de la fé en los hogares, en las familias e incluso en las mas disfuncionales la madre es soplo de amor, alegría, consuelo.

EN EL TIEMPO DE DIOS ESTAS ORACIONES SE CONVIERTEN EN CONVERSIONES Y AMOR A DIOS

San Agustín dice de ella que tenía traje de mujer, fé de varón, seguridad de anciana, caridad de madre y piedad cristiana. Afirma que las ardientes súplicas y cotidianas oraciones de mi buena madre, evitaron mi perdición Ella iba dos veces al día, mañana y tarde, a la iglesia, sin fallar nunca.

LAS LÁGRIMAS Y REZOS DE TANTAS MADRES POR SUS HIJOS SIEMPRE SERÁN ESCUCHADAS POR EL

Santa Mónica se dedicó con valentía al cuidado de sus tres hijos, entre ellos San Agustín, el cual al principio la hizo sufrir con su temperamento más bien rebelde. Como dirá después san Agustín, su madre lo engendró dos veces; la segunda requirió largos dolores espirituales, con oraciones y lágrimas, pero que al final culminaron con la alegría no sólo de verle abrazar la fé y recibir el bautismo, sino también de dedicarse enteramente al servicio de Cristo. ss Benedicto XVI

¡Cuántas dificultades existen también hoy en las relaciones familiares y cuántas madres están angustiadas porque sus hijos se encaminan por senderos equivocados! Mónica, mujer sabia y firme en la fe, las invita a no desalentarse, sino a perseverar en la misión de esposas y madres, manteniendo firme la confianza en Dios y aferrándose con perseverancia a la oración.

Santa Mónica y san Agustín nos invitan a dirigirnos con confianza a María, trono de la Sabiduría. A ella encomendamos a las madres cristianas, para que, como Mónica, acompañen con el ejemplo y la oración el camino de sus hijos.

A la Virgen Madre de Dios encomendamos a los jóvenes a fin de que, como Agustín, tienda siempre hacia la plenitud de la Verdad y del Amor, que es Cristo: sólo él puede saciar los deseos profundos del corazón humano.

Gracias madres cursillistas de cristiandad porque como santa Mónica han sido inspiradores ejemplos de oración, fe y caridad para nosotros.

En este día de homenaje para ustedes doblamos rodillas para elevar una plegaria de gratitud a nuestro Señor para que siga dándoles ilusión, entrega y espíritu de caridad para llenar sus familias de colores.
Feliz día de las madres, Cristo sigue contando con ustedes.

De Colores…

 

Autor: Rolando Rodríguez