Honduras y sus comienzos a vivir «De Colores»
— Por Nubia Osorto
Virginia García de Avilés, recogió en su libro “El Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Honduras”, publicado en el 2011, recuerda el camino seguido por pioneros del MCC tanto en España como en este país.
En el marco de la celebración de la XXXII Ultreya Nacional en Tegucigalpa el Secretariado Arquidiocesano de Cursillos de Cristiandad presentaron el testimonio de Virginia García de Avilés, con su libro “De Colores, El Movimiento Cursillos de Cristiandad en Honduras” En esta reseña histórica la escritora presenta el camino seguido por los primeros “Cursillistas, de España como de Honduras, su proyección en la formación integral.
En la introducción de este libro la autora señala que ha tratado de escribir una breve reseña histórica de Cursillos de Cristiandad en Honduras, con un inmenso amor por el movimiento y agradecimiento a Dios, que le ha permitido ser parte de esta historia, vivir su comienzo, desenvolvimiento y lo que es actualmente. “Escribir sobre la historia de Cursillos de Cristiandad en Honduras” es recordar y agradecer la vida de tantos hermanos y hermanas que contribuyeron las bases de lo que hoy es el movimiento en nuestro país, es recordar sus luchas para abrir caminos, sus sacrificios, renuncias y entrega total”.
Nacimiento del Movimiento Cursillos de Cristiandad El Movimiento Cursillos de Cristiandad (MCC) no nació de un modo improvisado ni por casualidad; tiene antecedentes históricos e ideológicos. En este momento me referiré a los antecedents históricos. La Juventud de Acción Católica Española (JACE) había celebrado en 1932 su II Congreso Nacional en Zaragoza.
En la clausura los jóvenes se comprometieron a organizar el II congreso de Santiago de Compostela, junto a la tumba del apóstol Santiago. Terminando la Guerra civil la juventud española vivió uno de los momentos más interesantes de su historia; con más compromiso, entrega, dinamismo y ardor apostolico. De ahí surge la preparación del III Congreso Nacional a Santiago de Compostela, cuyo lema era “1000,000 jóvenes Santos a Santiago”. Para preparar ese acontecimiento se llevaron a cabo en Palma de Mallorca unos cursillos que se llamaron “Cursillos de adelantados de peregrine” y otros “cursillos de Jefes de peregrinos”. Para entonces fue nombrado Monseñor Juan Hervas como Obispo Diocesano del priorato que incluía Mollorca, El apoyó estos proyectos y a los pioneros: los jóvenes Eduardo Bonnín, Bartolomé Reutort, Guillermo Estarella, Francisco Forteza y los sacerdotes; Sebastián Gaya, Guillermo Payeras y Juan Capó Bosch. De estas experiencias surgen los cursillistas de cristiandad. Algunos dicen que el primer cursillo de cristiandad se dio en 1944 en Cala de Figuera (Mallorca) pero se considera como primer cursillo de cristiandad el que se llevó a cabo en el monasterio de San Honorato (Isla de Palma de Mollorca) del 7 al 10 de enero de 1949; pues éste tenia ya la aprobación de la jerarquía. A este cursillos asistieron 22 jóvenes, siendo el director spiritual el Padre Juan Capó y el Rector Eduardo Bonnín.
El 20 de diciembre de 1953 Monseñor Hervas le dio el nombre que se conserva hoy “Cursillos de Cristiandad”. Ya para 1953 se habían dado 33 cursillos en la Isla de Palma de Mallorca y de ahí se extendieron por toda la península Española, empezando en Valencia. Hasta entonces solo se daban cursillos de cristiandad para hombres, pero en 1958 se dio el primer cursillo de mujeres en Tarragona, España. En 1953 se dio el primer cursillo en América, Monseñor Rafael Sarmiento lo llevo a Colombia; recorrió toda América Latina. En 1957 llega a México, 1961 en Panamá, 1963 en Perú, 1954 Venezuela, etc. En la historia de Cursillos de Cristiandad en América Latina se recuerda a sacerdotes que fueron consiliarios del movimiento de cursillos en diferentes países; y que ayudaron a promover cursillos a lo largo de América. Recordamos con cariño: P. Casáreo Gil, Venezuela P. Juan Capó, Puerto Rico P. Fidel Puig y Monseñor Mc Grath, Panamá P. Pedro Hernández, México P. Bernaldo y el Cardenal Rossi, Brasil P. Francisco Fierro, Costa Rica P. Mantilla, República Dominicana En 1952 empezaron en los Estados Unidos siendo el primer lugar en Waco, Texas.
Ya en 1960 existían los Cursillistas de Cristiandad en toda Europa. ¿Qué podemos decir de África y Asia? En 1959 los cursillos ya estaban en Nueva Guinea Mozambique y Angola, Marruecos, etc. En 1965 se había fortalecido en Filipinas, Taiwán y otros más países. En 1963 el Papa Paulo VI nombró a San Pablo, patron ante Dios, “De lo que es, esta nueva forma de apostolado seglar”. En la primera ultreya mundial que se llevó a cabo en Roma en 1966 el Papa Paulo VI dijo en su saludo inicial a los cursillistas “los cursillos de cristiandad acrisolados por la experiencia y acreditado por sus frutos recorren ya que con carta de ciudadanía los caminos del mundo”. De esta forma Cursillos de Cristiandad alcanzó el reconocimiento pleno de la iglesia. Con el nacimiento de Cursillos de Cristiandad entre los cursillistas se empezó a usar un lenguaje especial.
En el “argot” peculiar de Cursillos suenan palabras pletóricas de sentido y fecundas de doctrina y significado, aunque tales terminos nada digan, ni signifique para los que no son cursillistas. “De Colores” es una simpática expresión que todos los cursillistas la decimos en español aunque no seamos españoles. Decimos: “De Colores”, para significar que quienes así no se expresan están en gracia de Dios; es la pregunta que un cursillista lanza a otro cuando desea saber fraternalmente sobre el estado de su alma (cerca o lejos de Dios). “De Colores”, es la respuesta llena de satisfacción con que responde el otro a su hermano y en cuya respuesta se adivina una lucha “cueste lo que cueste” para seguir a Cristo y vivir la gracia como los vivos colores de la gracia de Dios que matizan y embellecen el alma de los hijos de Dios, que nos recuerdan los colores del arco iris.
«Rollos” se llaman las conferencias, charlas, meditaciones, platicas o exposiciones de doctrina. “Intendencia” se dice así a las oraciones y sacrificios a favor de los hermanos. “Hacer palancas” cuando se está implorando misericordia de Dios con la intendencias. “Repesca” es el reconquistar al hermano vuelto a caer o angustiado por especiales circunstancias. “Ultreya” son las reunions semanales de los cursillos, se les da este nombre recordando la palabra con que se animaban los jóvenes (“Ultreya” más allá) en las peregrinaciones a la tumba del apóstol Santiago en Compostela, España. “Cargar Baterías” llenarse de entusiasmo, nuevos brillos para seguir a Cristo. Movimientos Cursillos de Cristiandad en Honduras Arquidiócesis de Tegucigalpa.
La inquietud de por conocer este nuevo movimiento se hizo sentir en el entonces Arzobispo Moneseñor Héctor Enrique Santos, quien escuchó de cursillos al Padre Pedro Hernández que los dirigía en México; él lo puso en contacto con los hermanos cursillistas de El Salvador. Monseñor Santos, quiso primero vivir él la experiencia, asistiendo a su cursillo en San Salvador. Posteriormente entusiasmado con el cursillo decidió enviar a tres varones acompañados por el Padre Vicente Prestera (primer conciliario del movimiento) a hacer el cursillo a San Salvador del 3 al 6 de febrero de 1964. En la misma fecha se celebraba un cursillo en Guatemala al que asistieron otros hermanos junto con el padre Juan Iguene. Del 16 al 19 de octubre en 1964 un equipo de dirigentes de El Salvador, teniendo como Director Espiritual al Padre José Alas y Rector Alberto Candel; sembró la semilla en el primer cursillo de hombres de Tegucigalpa, en la Providencia (Centro de retiros), desde aquel entonces hasta la fecha se han dado 129 cursillos de hombres. En 1965 un grupo de mujeres fueron a hacer su cursillos a El Salvador y a Guatemala, celebrándose el primero de mujeres de Tegucigalpa del 22 al 25 de septiembre de 1965.
Hasta ahora se han dado 103 cursillos de mujeres. Los primeros cursillistas de hombres y mujeres fueron impartidos por equipos de El Salvador y México. Los Cursillos de Cristiandad en la Arquidiócesis como movimiento de iglesia se han mantenido en una estrecha relación con la jerarquía de la cual siempre ha recibido apoyo y cooperación. Monseñor Héctor Enrique Santos (Q.D.D.G.) hizo su cursillo de cristiandad en El Salvador y Monseñor Oscar Andrés Cardenal Rodríguez asistió al cursillo 56 de varones en Tegucigalpa del 6 al 9 de marzo de 1980.
Cursillos de Cristiandad contó y cuenta con el apoyo y ejemplo de ellos. Igualmente hemos tenido el apoyo de los obispos auxiliaries de la Arquiócesis: Monseñor Juan José Pineda y Monseñor Darwin Andino. Son varios los sacerdotes que han colaborado con Cursillos en Tegucigalpa, algunos más directamente como consiliarios entre ellos se recuerdan al primer consiliario Padre Vicente Prestera, P. Jorge Mathus, P. Francisco Arévalo, P. Aureliano Santa Olaya, P. Francisco Torres, Padre Domingo Salvador, Padre José Casal, (Conciliario emérito), P. German Gonzalez y Padre Pablo Hernández, actual conciliario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad Arquidiócesis de Tegucigalpa.
Así también recordamos a Padre Antonio García y Padre José Antonio Palacios los dos fueron conciliarios del Secretariado Nacional. Igualmente vienen a mi recuerdo laicos de otros países que ayudaron mucho: Toño y María Teresa Punyed de El Salvador, Carlos Mántica de Nicaragua, Los Irigoyen de México, José Garcellés. Educardo Bonnín. El Secretariado de Movimiento Cursillos de Tegucigalpa, con el permiso de los obispos de cada diócesis llevaron los cursillos a Choluteca, Comayagua, Olancho, La Paz, Danlí, El Paraíso, Santa Rosa de Copán, Santa Barbará, Olanchito, Yoro y otros lugares del territorio nacional. Cuando habían cursillos en diferentes lugares de Honduras, sobre todo cuando el equipo era de Tegucigalpa; muchos viajábamos a recibir a los nuevos hermanos (as), algunos eran viajes largos como a Ceiba, Santa Rosa de Copán, Olanchito, etc.
Era un gran acontecimiento en todo el pueblo la llegada de los nuevos cursillistas; a veces caminábamos por las calles rezando y cantando hasta llegar a la iglesia Parroquial. Las Ultreyas en Tegucigalpa siempre se han celebrado los lunes, al principio en el Centro Loyola, después en el salon Parroquial de la Iglesia Inmaculada Concepción y desde hace varios años hasta la fecha en el Salón Parroquial de la Iglesia San Martín de Porres. La Escuela de dirigentes por muchos años era los dias marte en el Palacio Arsobispal; desde hace varios se realize las clases de la escuela el lunes después de la Ultreya. Los Cursillos se llevan a cabo en diferentes lugares de retiros, pero desde hace varios años cuenta con un centro acondicionado para hacer retiiros y los diferentes cursillos, llamada “La Casa de Pedro”. En la aldea El Hatillo, a pocos minutos de Tegucigalpa.