62 años de Cursillos de Cristiandad en Honduras: una historia de fe, perseverancia y encuentro con Cristo
La celebración reunió a la comunidad cursillista en una jornada de reflexión, gratitud y renovación del compromiso evangelizador, acompañada por monseñor José Vicente Nácher.
19 de octubre de 2026 | Tegucigalpa, Fco. Morazaán, Honduras.
El Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Honduras conmemoró sus 62 años de presencia en el país, recordando una historia que comenzó en octubre de 1964 y que, durante más de seis décadas, ha contribuido a la formación espiritual de hombres y mujeres comprometidos con vivir y compartir su fe cristiana.
La jornada conmemorativa inició con la celebración de una Santa Misa de Acción de Gracias por los 62 años del Movimiento, un momento de profunda espiritualidad y gratitud a Dios por las bendiciones recibidas a lo largo de su historia. Posteriormente, los asistentes participaron en una reflexión pastoral ofrecida por monseñor José Vicente Nácher, quien abordó temas fundamentales como la familia, la fragilidad humana, la acción del Espíritu Santo y la importancia de preservar y fortalecer el carisma del Movimiento de Cursillos de Cristiandad.

Los orígenes de una historia de evangelización
Durante las palabras de introducción y bienvenida, Emilio Aguirre recordó los acontecimientos que marcaron el nacimiento del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Honduras.
Los Cursillos llegaron al país por iniciativa de monseñor Héctor Enrique Santos, quien impulsó el establecimiento de esta experiencia de evangelización.
El primer Cursillo de Cristiandad se celebró del 16 al 19 de octubre de 1964, con la participación de un equipo de dirigentes procedentes de El Salvador. El padre José Alas desempeñó la responsabilidad de director espiritual, mientras que Alberto Candel fue el rector de aquella primera experiencia.
Este acontecimiento marcó el inicio de una trayectoria que ha permitido a numerosas generaciones de hondureños descubrir, profundizar y renovar su encuentro personal con Jesucristo.
Sesenta y dos años después, el Movimiento continúa siendo un espacio de formación, amistad, espiritualidad y compromiso cristiano.
Monseñor Nácher: la fragilidad como oportunidad para la acción de Dios
En su reflexión, monseñor José Vicente Nácher compartió algunas de las enseñanzas y experiencias recogidas durante un reciente encuentro celebrado en Roma, relacionado con la exhortación apostólica Amoris Laetitia, del papa Francisco.
Uno de los mensajes centrales de su intervención fue el reconocimiento de la fragilidad humana.
En una sociedad que frecuentemente presenta las limitaciones como debilidades que deben ocultarse o superarse a cualquier costo, monseñor recordó que reconocer nuestra vulnerabilidad puede convertirse en una oportunidad para abrir el corazón a la acción del Espíritu Santo.
Desde esta perspectiva, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad adquiere especial importancia, pues ofrece a las personas la oportunidad de encontrarse consigo mismas, reconocer sus limitaciones y descubrir que Dios continúa llamándolas a una vida nueva.
También destacó una realidad profundamente humana: en todo tiempo y lugar, cada persona conserva en su corazón el deseo de amar y ser amada.
La familia, la misericordia y la misión evangelizadora
Otro de los temas centrales fue el acompañamiento a las familias, especialmente durante los primeros años del matrimonio, cuando las parejas enfrentan el desafío de construir una vida compartida y adaptarse a nuevas responsabilidades.
Monseñor destacó que la Iglesia está llamada a acompañar estas experiencias desde la cercanía, la comprensión y la verdad.
En ese contexto, recordó un principio esencial de la vida eclesial: la Iglesia debe ser capaz de acoger a todos, sin que ello signifique aceptar indiscriminadamente todas las conductas.
La misericordia y la verdad, explicó, no deben entenderse como realidades opuestas, sino como dimensiones inseparables del encuentro con Cristo.
Asimismo, invitó a reconocer a las familias no solamente como destinatarias de la evangelización, sino como protagonistas activas de la misión de la Iglesia.
Un llamado a mantener viva la identidad cursillista
Durante su intervención, monseñor Nácher planteó propuestas para fortalecer la presencia y la misión del Movimiento.
La primera fue una invitación a que los cursillistas se identifiquen y hagan visible su pertenencia al Movimiento, sin temor a manifestar el carisma que han recibido.
También insistió en la importancia de conservar la espiritualidad propia de Cursillos de Cristiandad, evitando diluir su identidad mediante la mezcla indiscriminada de prácticas y espiritualidades.
Entre las demás propuestas, mencionó la creación de espacios de diálogo y reflexión sobre la familia, inspirados en Amoris Laetitia, así como la posibilidad de fortalecer el acompañamiento espiritual a los hermanos migrantes, para que mantengan viva su fe incluso lejos de su tierra natal.
Su mensaje constituyó una invitación a continuar evangelizando desde la autenticidad, la apertura al Espíritu Santo y la fidelidad al carisma cursillista.
Tres testimonios de perseverancia: 13, 25 y 52 años de vida cursillista
La conmemoración de los 62 años del Movimiento también representa una oportunidad para reconocer las historias personales de quienes, en distintos momentos, han vivido la experiencia transformadora de un Cursillo de Cristiandad.
Entre esas historias destacan tres aniversarios que reflejan diferentes generaciones de perseverancia en la fe.
Yo – 13 años de vida cursillista
Del 17 al 20 de octubre de 2013, participé en el Cursillo de Cristiandad N.º 134 de Varones.
Al cumplirse 13 años de aquella experiencia, este aniversario representa una ocasión especial para agradecer el camino recorrido, las amistades construidas y las oportunidades de crecimiento espiritual que ofrece la vida dentro del Movimiento.
Más allá de los años transcurridos, la experiencia cursillista recuerda que el encuentro con Cristo no termina al concluir los tres días del cursillo, sino que encuentra su continuidad en la vida cotidiana, en la familia, el trabajo y la comunidad.
25 años de vida cursillista — Juan Luis Sandoval
Juan Luis Sandoval celebra sus bodas de plata cursillistas, al cumplirse 25 años de su participación en el Cursillo N.º 108 de Varones, celebrado del 11 al 14 de octubre de 2001.
Un cuarto de siglo constituye un testimonio significativo de permanencia y pertenencia al Movimiento, y una oportunidad para reconocer el valor de la perseverancia en la vida cristiana.
52 años de vida cursillista — Marta Luz Núñez
De manera especial, se reconoce a Marta Luz Núñez, quien celebra 52 años de vida cursillista, una trayectoria que abarca más de cinco décadas de historia del Movimiento en Honduras.
Su aniversario representa un vínculo entre las primeras generaciones de cursillistas y quienes continúan incorporándose a esta experiencia de evangelización.
Estos tres aniversarios —13, 25 y 52 años— reflejan distintas etapas de una misma historia: la de personas que encontraron en Cursillos de Cristiandad una oportunidad para fortalecer su relación con Dios y continuar su camino de fe.
Una historia que continúa escribiéndose
La celebración del 62.º aniversario no constituye únicamente una mirada hacia el pasado. Es también una invitación a reconocer los desafíos del presente y asumir con esperanza la misión evangelizadora del futuro.
Desde aquel primer cursillo celebrado en octubre de 1964 hasta las generaciones actuales, el Movimiento ha mantenido viva una propuesta de encuentro con Cristo, formación cristiana y transformación de los ambientes.
Las palabras de monseñor José Vicente Nácher recuerdan que el futuro de Cursillos de Cristiandad requiere fidelidad a su identidad, apertura a la acción del Espíritu Santo y compromiso con las familias y las comunidades.
Porque la historia del Movimiento no se mide solamente por los años transcurridos, sino también por las vidas que han sido tocadas por su mensaje.

Artículo conmemorativo del 62.º aniversario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Honduras.

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